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El Bullying silencioso ¿Cómo afrontarlo?
Educación
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El Bullying silencioso ¿Cómo afrontarlo?
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La problemática del Bullying se ha convertido, en cuestión de pocos años, en un tema viral y de mucha preocupación en el entorno escolar. No obstante, parece seguir siendo un tema tabú en el entorno familiar, y los padres muchas veces son espectadores silenciosos que aconsejan a sus hijos no involucrarse si ven este tipo de escenas. Se les inculca que inmiscuirse en “problemas ajenos” no sale rentable.

A todos los padres nos preocupa el bienestar de nuestros hijos. Por supuesto no queremos que salgan heridos de ninguna de las maneras. Sin embargo, ¿realmente esperamos que nuestros hijos miren hacia otro lado cuando vean una situación de violencia hacia sus compañeros?

En la TV se escuchan últimamente muchos lemas para que los niños tomen partido en busca de justicia. Ellos tienen que aprender también que, aunque no sean blanco de acosadores, pueden desarrollar un papel importante en la relación acosador-acosado. Convertirlos en espectadores impasibles es como apoyar al acosador; éste recibe el mensaje de que no habrá consecuencias, y el acosado, por su parte, será marginado y estigmatizado. Pero si colaboran en contra de una situación de violencia, el acosador o acosadora aprenderá que lo que está haciendo está mal y que puede ser él quien sea excluido socialmente y no su víctima.

Grabar con el móvil o hacer corro y mirar sin mover un dedo también es una forma de Bullying.

Para que este tipo de violencia en las aulas vaya remitiendo, tanto nosotros (como padres) como los docentes y pedagogos debemos trabajar la empatía con los niños, quienes parecen cada vez menos impresionables. Los niños de las nuevas generaciones muestran una tolerancia alarmante ante la visualización de la violencia. Pero no podemos dejar todo el trabajo a sus profesores: la educación empieza en casa.

La escuela no es el lugar donde aprenden valores, ese es el trabajo de la familia, ya que cada una tiene sus propias ideas morales. El desarrollo emocional de nuestros hijos depende en gran medida de lo que ven y escuchan en casa. No debemos estigmatizar o criticar a sus profesores, compañeros u otros padres delante de nuestros hijos, y tampoco sobreprotegerlos sin dejar que cometan un solo error.

En nuestras manos está criar niños emocionalmente fuertes y con unos valores correctos.

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