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La Anemia Infantil
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Se denomina anemia a un nivel menor de lo debido de la hemoglobina (glóbulos rojos) en la sangre, la cual es responsable del transporte de oxígeno a los tejidos. Los principales síntomas que presenta un anémico son palidez, fatiga y debilidad.

En los niños, la anemia puede aparecer debido a varios motivos:

1. Si la dieta del niño es pobre en alimentos que contengan hierro (carnes rojas y vísceras), ya que la carencia de éste es la principal causa de anemia.

2. Parásitos intestinales.

3.  Infecciones y enfermedades crónicas, como la leucemia o el paludismo.

4.  La ingestión de leche entera (de vaca o cualquier otro animal) en menores de un año puede provocar una salida de glóbulos rojos hacia el intestino al no poder digerirla bien, lo que a largo plazo les causaría anemia.

5.  La intoxicación progresiva por plomo debido a la exposición diaria a la polución (estar cerca de fábricas).

6.  Falta de Vitamina B12 y/o Ácido Fólico.

7.  Uso prolongado de antibióticos tales como cloramfenicol, trimetoprim o sulfas.

8.  Defectos congénitos.

¿Cómo contrarrestar la anemia?

1.  Si el pediatra detecta mediante análisis que, efectivamente, el niño padece anemia, lo primero que hará será recomendarle una dieta rica en los nutrientes que le faltan.

2.  Si el médico lo considera necesario, esta dieta se completará con preparados orales que contengan hierro y vitaminas.

3.  En los casos de anemia severa el niño deberá someterse a una transfusión de sangre. Este es un caso extremo, ya que las transfusiones implican muchos riesgos.

4.  Los tratamientos suelen durar unos tres meses, hasta que los niveles de hemoglobina se estabilizan.

5.  Como prevención, la madre gestante debería de hacerse pruebas para asegurarse de no padecer ella misma anemia y así descartar la razón congénita. Además, se recomienda la lactancia materna exclusiva y, cuando el niño empiece ya a ingerir alimentos más sólidos, asegurarse desde el inicio que se nutre adecuadamente.

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